Está ubicado en el Mochuelo Bajo, zona
rural de Ciudad Bolívar, y es el más grande de toda Bogotá.
Durante su infancia Isidoro Muñoz recibió clases en una rustica construcción de techo de paja y paredes de bahareque. Por eso, cuando el Distrito inauguró el colegio distrital José Celestino Mutis el rostro de este campesino de 80 años no pudo ocultar el asombro.
Sus ojos no podían creer que el
edificio de 9.500 metros cuadrados de construcción y cerca de 59 mil metros cuadrados
de zonas verdes alberga al colegio que remplazó a la vieja escuela del Mochuelo
Bajo, donde se educó él y los miembros, de tres generaciones, de las 720
familias de esta zona rural de Ciudad Bolívar.
Cuentan los más viejos, que la primera
sede la construyeron los campesinos. Allí, las hijas de los hacendados les
enseñaron a leer y a escribir. Tres décadas más tarde, la escuela se convirtió
en la institución educativa Mochuelo Bajo cuando el entonces alcalde de Bogotá,
Jorge Gaitán Cortés, confundió esta zona con la vereda Pasquillita -también
área rural de Ciudad Bolívar- y ante el caluroso recibimiento de los jornaleros
se comprometió a cambiar el bahareque por ladrillos y la paja por tejas de
aluminio.
Fue allí donde estudió María Muñoz,
hija de Isidoro, y también Carolina Muñoz, su nieta, quien el próximo año
cursará grado once en el colegio más grande y más moderno que tiene Bogotá.
Pero lo que hace grande a este colegio
es haber acercado a una comunidad rural lo más moderno de la enseñanza. Tiene
convenio con la Universidad Nacional Abierta a Distancia (Unad) que permite que
los alumnos se gradúen y continúen con una carrera técnica que comienzan a
cursar desde décimo grado.
"Esto significa que el proyecto de
vida de los estudiantes cambia, porque ven otras oportunidades aparte de
trabajar en el Relleno Doña Juana o de ser un obrero de las ladrilleras",
asegura convencido Fabio Rozo, profesor de ciencias naturales.
A su edad, Isidoro no se beneficiará
con los laboratorios del colegio, pero se siente complacido al saber que su
nieta, Carolina, ya no piensa en cosechar hortalizas, sino en estudiar
administración para maximizar las ganancias de los cultivos de su vereda.
Lo que tiene el
Mochuelo
El colegio José Celestino Mutis se construyó en la vereda El Clavel, a unos pocos metros de la institución educativa Mochuelo Bajo que presentaba malos olores por estar muy cerca del relleno Doña Juana.
Su estructura emerge imponente en medio
de verdes montañas y nacimientos de agua. Son salones escalonados que están
conectados entre sí por plazoletas y terrazas. Rodeados por 2.400 árboles
frutales de diferentes especies, de allí nació su nombre.
Tiene capacidad para 2.880 estudiantes
y cuenta con 26 aulas, también biblioteca, laboratorios y computadores con
acceso a Internet.
En este megacolegio se invirtieron
20.340 millones de pesos, que incluyen la compra del lote, los estudios y
diseños; la construcción de la obra, la interventoría y las dotaciones.
Por la compra de ese predio el
secretario de Educación de la época, Abel Rodríguez, salió del cargo y se le
imputaron cargos por celebración indebida de contratos, peculado y falsedad en
documentos.